CRONICAS MUNICIPALES AMECAMECA
  ARCO MUNICIPAL SAN SEBASTIAN
 
CRONICA SOBRE EL ORIGEN, DESTRUCCIÓN Y RECONSTRUCCION DEL ARCO SAN SEBASTIAN DE APARICIO EN EL MUNICIPIO DE AMECAMECA MEXICO
                Cuando estudiaba la secundaría, recuerdo que una vez en el centro, de mi ciudad de nacimiento Amecameca, en un atardecer de verano, observe a unos turistas que tomaban fotos del “arco” como le nombrábamos en lenguaje coloquial los habitantes de la zona.
                Me sorprendió el empeño que ponían en tratar de ver algo en la parte superior de esa construcción, familiar para mí, pero sin mayor interés que el de un objeto más en la comunidad.
                Ellos usaron una lente tipo telefoto y escribieron con gran cuidado las inscripciones que aparecían, en lo que hasta ese momento descubrí, era un medallón en la parte superior media del arco.
                No recuerdo las frases que ellos apuntaron, solo recuerdo que mencionaban constantemente 1781 como el año que se construyo, también algo de Aparicio, ellos se fueron felices y yo olvide ese incidente.
                Paso el tiempo, cuando invite a unos compañeros de la Universidad a conocer mi adorado pueblo, me sorprendió que al llegar al jardín municipal, se quedaran prácticamente parados y bien volteaban hacia la Iglesia, como lo hacían hacia los volcanes, pero mi vergüenza fue grande cuando me preguntaron, ¿Y ese arco qué?
                Observe el arco y a mi mismo me asombro lo poco que sabía de él, recordé entonces la visita de aquellos turistas y solo dije que era el arco de Fray Martin de Valencia y que tenía muchos pero muchos años, lógicamente mis amigos, ante tan erudita respuesta, vieron mejor hacia el volcán y se dieron cuenta que eso de que yo presumía de amor a mi pueblo, era una frase bonita, pero sin sentido, pues si se ama algo, se debe conocer por que se ama, y yo, no sabía realmente nada de un monumento, pese a que pasaba por debajo de él; todos los días.
                Me prometí que averiguaría más sobre el arco, pero realmente nunca lo hice, hasta que un hecho especial ocurrió.
 
                Alrededor de las 5 de la mañana del 26 de septiembre de 1969, un autobús de la línea, que en aquel entonces se denominaba “flecha roja” circulando en sentido contrario. por la avenida Fray Martin de Valencia, llega al arco y cuando intentaba cruzarlo a alta velocidad, el novato chofer, que su verdadera ocupación era la de “cobrador” de pasaje, perdió el control al ver venir las luces de un automóvil, que circulaba en forma correcta, del centro hacia la avenida Fray Martin de Valencia y choco directamente el autobús en el lado derecho del arco, cimbrándose totalmente. El golpe fue tremendo, el conductor del automóvil, descendió con el fin de auxiliar a las personas y ese gesto humanitario, simplemente le salvo la vida, ya que el arco se derrumbo estrepitosamente sobre el automóvil que instantes antes él abandonara.




El automóvil que fue materialmente sepultado por el arco original de Amecameca, México.
                Los lamentos de los heridos no tardaron en escucharse, pero por desgracia la caída del arco, también se llevo dos vidas humanas, pasajeros del autobús.
                El momento era impresionante entre las nubes de polvo, el arco dejo de existir, cientos de años, simplemente eran polvo.
                La ayuda llego enseguida, la delegación de la Cruz Roja de Amecameca, estaba situada en el antiguo palacio municipal, fueron cuatro personas que fueron trasladas al hospital Central de la Cruz Roja en el Distrito Federal, afortunadamente sobrevivieron.
                No puedo evitar mencionar situaciones especiales en este acontecimiento, primera el conductor del automóvil, era de nacimiento español y el bromeaba tiempo después, que en esa fecha se había vuelto mexicano completo, pues había vuelto a nacer, y también es curioso que este personaje ampliamente conocido en vida, en esos momentos del choque, estaba por nacer su primer hijo, en el hospital de maternidad que el Dr. Fulgencio Zepeda tenia establecido en la avenida Fray Martin de Valencia.
                Mis recuerdos quedaron grabados por una simple razón, el chofer de la ambulancia que traslado a los heridos a la ciudad de México, era precisamente el que esto escribe.


Mover los escombros fue tarea ardua y complicada, pues quedo una inmensa parte del arco casi completa, por lo que fue necesario con cadenas y la grúa que el señor Francisco Rodríguez propietario de grúas Rodríguez y del restaurante la flecha roja, facilito. pero aún así levantar aquel monolito antes de historia, ahora de escombro, fue tarea de varias horas




 
Bueno esta es lo que quedo del automóvil, claro que no era descapotable o como decíamos en aquellos tiempos, convertible




El tiempo paso y el arco no se reconstruía, la compañía aseguradora, se debe reconocer que siempre acepto pagar la total reconstrucción, sin embargo el Ayuntamiento deseaba que se construyera en la actual calle de Coronel Silvestre López, esquina con Avenida Fray Martin de Valencia, precisamente donde inicia la zona escolar, pero en aquel entonces Monumentos y Bienes Nacionales, no aceptaba mas que se reconstruyera en el sitio original.
                Afortunadamente se impuso ese criterio y en el trienio del Ayuntamiento del Arq. Alberto Lara Galicia 1979 /1981 se efectúa la reconstrucción total del actual arco, siendo lo único original el medallón y la estatua que esta sobre la delgada columna en la parte media superior del arco, que también tienes su historia aparte, ya que efectivamente la estatua, al poco tiempo recibió una descarga de un rayo y quedo con la deformación actual.
                Bueno no sería justo antes de terminar esta crónica, cual es el origen y objetivo del arco construido en 1781, que yo; como mucha gente pecando de falta de conocimiento, nombramos como de Fray Martin de Valencia.
                El arco se construye en honor de San Sebastián de Aparicio del que se conocen cosas entre leyendas y creencias religiosas y de fe, sin embargo estos datos son muy interesantes, ya que se considera el primer creador de rutas comerciales para entrega de mercancías, además de ser un rico terrateniente y que renuncia a toda esa riqueza, para convertirse en franciscano, orden en el cual sus principales virtudes son la pobreza y humildad.
                El nace en Galicia España y desde niño crea leyendas, inserto aquí la primera de ellas:
                Cuando era niño, llegó a su pueblo una terrible epidemia y a todos los apestados los alejaban de los demás para que no los contagiaran. Sebastián se enfermó y la mamá lo llevó aparte a una cueva. Pero llegó una loba y lo mordió, y con la hemorragia se curó de la enfermedad.
                Según las crónicas católicas de aquella época, el sale de España por conservar su castidad y debido a su fuerte físico era asediado por la mujeres, por esa razón se embarca a la Nueva España y radica en Puebla y allí se propuso conseguir la santidad ayudando al progreso de la región. Se puso a construir carros de carga (tirados por bueyes) porque allí esos carros eran escasísimos (en aquel 1570) y se dedicó a transportar víveres y mercancías de un pueblo a otro, con gravísimos peligros, por entre precipicios horrendos. Con las ganancias que conseguía y obteniendo la colaboración de comunidades y asociaciones fue construyendo caminos vecinales que pusieron en comunicación unas con otras a muchas localidades. Sebastián tenía una fuerza descomunal que le era muy útil para todos esos oficios.
                Sebastián adquirió una hacienda y con lo que ella le producía se propuso ayudar a las familias más necesitadas. A las muchachas pobres les obsequiaba una buena cantidad de dinero cuando se casaban, para que pudieran empezar bien su vida de hogar. Los trabajadores de su finca eran tratados más como amigos que como obreros. A varios arrendatarios les escrituró fanegadas de tierra para que formaran sus propias fincas. Sólo tenía un esclavo (en ese tiempo en que cada hacendado tenía muchos) y lo trataba como a un hijo. Un día le concedió la libertad, pero aquel esclavo se sentía tan bien junto a Sebastián que siguió como trabajador suyo.
                En su hacienda fundó Sebastián la primera escuela industrial que hubo en México, y allí se dedicó a enseñar a los campesinos y obreros lo que más necesitaban para ganarse honradamente la vida.
Dios quiso llamar a Sebastián a la vida religiosa por medio de una grave enfermedad. Cuando en medio de la altísima fiebre se sintió morir, prometió que si se curaba se dedicaría totalmente a la vida espiritual. Logró la curación y entonces vendió sus propiedades, y regaló el dinero a las religiosas clarisas que eran pobrísimas, y él se fue de hermano lego al convento de los franciscanos.
                Sus últimos 20 años los pasó Sebastián como sencillo hermano lego en el convento de Franciscanos. Era el encargado de pedir limosna por las casas y de cuidar el huerto y hacer las compras y los mandados. Con su fuerza enorme, se dedicaba a los más rudos trabajos, y parecía casi no sentir cansancio. Hacía de sus rudos trabajos un apostolado para salvar almas.
                Tenía fama de que todos los animales lo querían. En un largo viaje no se dio cuenta y se acostó sobre un hormiguero, de hormigas muy bravas. Cuando se despertó estas habían hecho un gran círculo a su alrededor, como para protegerlo y ninguna lo había atacado. Un campesino tenía un caballo que derribaba a todo el que quisiera montar en él, pero cuando llegaba Fray Sebastián, el animal lo llevaba mansamente a donde él quisiera. Un día tenía un plato de granos de trigo para obsequiar a un pobre y vinieron las hormigas y se llevaron los granos. Cuando el santo se dio cuenta empezó a decir: "Ay hermanas hormigas, por favor devuélvanme mi trigo que es para un pobre". Y cada hormiga fue trayéndole su granito hasta que le volvieron a llenar el plato.
                A los 95 años se le reventó una hernia y se sintió morir. Pidió a los franciscanos que rezaran el credo y cuando decían: "Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna"... se quedó muerto
                Estas crónicas no tienen realmente ningún autor franco y tiene la validez histórica basada en la fe religiosa, pero nos dan idea del por que el arco fue construido en su memoria, y la razón del arco, no era que señalara la entrada del pueblo de Amecameca, sino que Sebastián fue considerado el santo de los caminos y por lo mismo se consideraba que al cruzar de salida él guiaría al viajero y cruzando de regreso se le agradecía, por lo cual nunca fue considerado un arco de los lamentos como erróneamente lo han mencionado.

Por ultimo quisiera mostrar las diferencias entre el arco original y el actual, en estas fotografías se muestran ambos arcos:



La más notable del arco original es que se puede notar que el cierre de su base es mas angosto que el arco de la parte superior, observando que sus paredes están construidas en forma oblicua, cosa que en el actual debido a otro sistema de construcción y materiales modernos aplicados en su estructura interna, ya no fue necesario hacer ese soporte de base cerrada.
                Considero que ya conociendo la historia del arco de San Sebastián Aparicio, se ponga una placa con las razones y poco a poco demos a conocer las raíces de un pueblo que tiene más historia que limites geográficos.
HUMBERTO F. ZAMORA CABRERA
CRONISTA MUNICIPAL
 AMECAMECA MEXICO
 
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